Talaván, atraído por la bajada de las aguas del Tajo que han dejado al descubierto parte de la cúpula de la ermita vieja. El Tajo ya había crecido, no me explico cómo pues no llueve, y tan sólo se ve una pequeña parte de la misma cúpula. El paisaje es impresionante y el día excepcional para hacer este tipo de excursión. El camino hasta el Tajo es dificil de localizar, pues no está señalizado, pero la gente de Talaván es hospitalaria y a todo el mundo que pregunté me brindó una explicación. El camino de tierra está transitable, aunque hay muchas pendientes, habida cuenta de que el Tajo siempre fue encajonado y a una profundidad considerable.

Al ver aquella ermita allí sumergida dí en pensar en aquellos talavaniegos que en vida de la ermita acudieran a celebrar allí sus fiestas patronales o de cualquier índole. El "progreso" o "desarrollo" con la construcción del pantano de Alcántara, sepultó para siempre aquel lugar sagrado para ellos y tantos recuerdos. Sin ser talavaniego me sentí triste, porque cuando mueren tus recuerdos tú también estás un poco muerto. Es verdad que a unos metros está la ermita nueva, pero aquellos recuerdos junto a aquella ermita sumergida ya son irrecuperables. Sentí nostalgia por ellos y comprendí que, muchas veces, el "desarrollo" es retroceso. Cabizbajo y ensimismado en esos pensamientos subí aquellas empinadísimas cuestas pensando en aquellos talavaniegos que se fueron.

También visité el cementerio viejo y abandonado donde, según me contó alguien, algunos jóvenes se reunen para hacer botellón. Me cuesta trabajo creerlo, no tanto por ser un lugar con reminiscencias especiales sino por la suciedad que allí se acumula. Por lo demás, en el pueblo se notaba una cierta actividad: aún andan apañando la aceituna que luego llevarán a las almazaras de Monroy o Mirabel, una vez que ya no hay ninguna en el propio pueblo. La visita fue muy rápida y apenas tuve tiempo de hacer fotos a la fuente de La Breña, de donde sale un agua cristalina e inagotable, y a la iglesia, donde, como en tantos otros casos, la "jerarquía" eclesiástica levantó una sacristía pegada al viejo edificio que es como un sacrilegio. Junto a los muros de cantería o pizarra, la fina sensibilidad eclesiástica ha colocado un pegote de cemento lucido que es para fusilarlos (sin exagerar). Los fieles cristianos talavaniegos, al parecer, comulgan con todo tal vez guiados por sus iletrados pastores.

Extensión y Población:

Ocupa 9.938 ha. El núcleo urbano se sitúa a 367 msnm a la falda de una pequeña sierra.

Fiestas locales:

Las Candelas, 2 de febrero

Carnavales

Semana Santa

Romería a la Virgen del Río (Patrona de Talaván), primer fin de semana de Mayo

Fiestas Patronales, principios de septiembre

Romería a la Virgen de la Soledad, 12 de octubre

Carboteo, 1 de noviembre